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Los monos de Catemaco |
LA COMPAGINACION a Carlos Gómez Martínez, enero de 2.006
Donde compaginamos podría ser un libro: Qué poco diálogo hay entre nosotros. El pasado es el prólogo. Espero la página en que aparezco, donde se pliegan las hojas. ¿Recuerdas el fin de semana en las montañas? Estaba tan nerviosa como una novia en su noche de boda. Posé para fotos eróticas. Me ganaste en domino. Dormimos, se incendió la chimenea; el humo invadió el aire. “¡Despiértate! ¡Nos vamos!” Grité, y te salvé la vida. Mi libro está abierto en el cápitulo que se llama paciencia, o esperanza. Hay una brisa y pierdo el lugar. Me duermo con el libro abierto en una página y en los sueños las hojas vuelan. Nunca seas tan real ni estés tan cerca como justo antes de abrir los ojos. Glosamos el habla del otro. En el silencio de las hojas vírgenes nos plegamos; |
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LAS MARIPOSAS NEGRAS
La noche pega al pedernal del alba. Sola en la sala de espera de la terminal, de repente veo la cerca de alambre y las casas ya anunciadas por el cacarear de los gallos. Cuando bajó del camión
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SI NO FUERA POR EL SEXO Si no fuera por el sexo No estoy vacia sino llena conmigo misma. Las barreras que deben ser vencidas El dolor se ha marchado; lo he sobrevivido. Duele más el amor a una cierta edad. Para el próposito del argumento, digamos que el amor sea un juego. Algunos hombres aman para aprobarse, Mientras estoy en el proceso Decir que nos equivocamos en el amor El cuerpo imita a la mente Pasábamos tiempo juntos; He diversificado las inversiones --
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